Replantear la educación, la propuesta de Unesco

Replantear la educación, la propuesta de Unesco

Por: Marcial Huneeus

El libro Replantear la educación (2015) se abre con la pregunta: ¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? En un mundo de constantes cambios, se plantea la necesidad de que también se produzca una transformación en el terreno de la Educación. Se presenta como eje central de la educación el desarrollo sostenible, de modo de contrarrestar un modelo que, si bien ha traído crecimiento económico, creación de riqueza y ha reducido los índices de pobreza, al mismo tiempo ha aumentado la desigualdad, la exclusión y ha contribuido al calentamiento global y el deterioro del medio ambiente.

De este modo, la sostenibilidad se plantea como “la acción responsable de los individuos y las sociedades con miras a un futuro mejor para todos, a nivel local y mundial, un futuro en el que el desarrollo socioeconómico responda a los imperativos de la justicia social y la gestión ambiental” (20). La educación, entonces, tiene la facultad de contribuir a un cambio de conciencia y de comportamientos. Para ello se destacan el aprendizaje a lo largo de la vida; la importancia de la adquisición del conocimiento, de capacidades prácticas y aptitudes para el trabajo en equipo; el desarrollo de la personalidad y la capacidad de actuar con autonomía y responsabilidad; aprender a vivir juntos y comprender y valorar a los otros; y la conformación de entornos de aprendizaje. Para estos llamados pilares de la Educación, cobra especial relevancia el desarrollo de capacidades blandas (empatía, autonomía, adaptación al cambio, creatividad, entre otras) y la experiencia social del aprendizaje, donde se aprende con y de los pares.

El trabajo de Fundación Patio Vivo entrega a las escuelas herramientas y estrategias pedagógicas para abordar los objetivos que describe la Unesco. Mediante la creación de Paisajes del aprendizaje generamos en las escuelas lugares de juego, convivencia y encuentro, para el aprendizaje formal, no formal e informal. Un paisaje del aprendizaje hace dialogar la mirada de la comunidad, con el espacio, el proyecto educativo y los rasgos culturales. Los proyectos generan diversas interacciones, como el juego libre, la conversación, el trabajo en equipo, el cuidado de los recursos, el acceso a áreas verdes y la posibilidad de realizar clases en el aula abierta y explorar nuevas estrategias pedagógicas.

A través del juego los niños descubren sus intereses, hacen amistades, desarrollan su motricidad fina y gruesa, colaboran grupalmente, toman decisiones y asumen riesgos y responsabilidades. Cuando nos involucramos desde el hacer, desde la experiencia, se producen aprendizaje que quedan en el cuerpo, en la memoria y nos acompañan a lo largo de la vida.

Descargar: Replantear la educación

 

 

 

El patio y la cultura escolar: dos claves para potenciar el desarrollo de los niños a través del juego

El patio y la cultura escolar: dos claves para potenciar el desarrollo de los niños a través del juego

Por: Marcial Huneeus

Para potenciar el desarrollo de los niños a través del juego es muy importante pensar los patios escolares considerando las edades e intereses de los niños y, paralelamente, promover una cultura que confíe en sus capacidades.

A lo largo de la infancia, los niños se desenvuelven y aprenden sobre el mundo a través del juego. Para lo cual requieren de un ambiente de libre exploración, de patios en la educación parvularia, jardines infantiles y educación básica, donde tengan la oportunidad de descubrir qué les gusta hacer, de conocer a otros niños/as e interactuar. El juego cumple un rol central en el desarrollo de los niños, es una instancia segura para comenzar a socializar, para probar, para atreverse a correr, saltar, escalar y entablar amistades.

El juego de los niños necesita el desafío, el riesgo. Si un juego es demasiado seguro y no los estimula los niños se aburren. Pero al mismo tiempo el juego necesita un ambiente de seguridad, si es demasiado intimidante los niños se asustan y el juego se acaba. Cuando los niños dejan de jugar, dejan de aprender. En este sentido, el diseño de los patios escolares debe considerar las etapas del desarrollo de los niños para potenciar sus juegos y aprendizajes.

De igual modo, tenemos que promover una cultura que valide el juego y confíe en las capacidades de los niños, si no podemos limitar su desarrollo. Cuando le decimos a los niños: cuidado, no subas, no corras, no te alejes, no entres ahí; Cuidado, no toques eso, no esto, no aquello; estamos coartando sus posibilidades de interactuar con otros y desarrollar habilidades socioemocionales y físicas. Muchas veces los adultos, profesores, padres y madres, tomamos decisiones pensando en lo que es bueno para el adulto y no en lo que es bueno para el niño. De este modo, restringimos su desarrollo. Lo que nosotros somos capaces de hacer no siempre se aplica a los niños, que son más hábiles, flexibles y cuentan con una gran curiosidad. Si no dejamos a los niños experimentar, usar sus capacidades e imaginar, los limitamos y no podrán hacer cosas que nosotros no somos capaces de hacer.

Si un niño se está subiendo a un juego de barras o cominando por un juego topográfico y el adulto se asusta, muchas veces le transmite ese temor y puede generar que no lo logre. Si el adulto en cambio reacciona de otra forma y lo estimula a subir paso a paso, el niño adquiere confianza para trepar, experimentando la satisfacción de lograrlo.

Antes de decir no, no hagas eso, cuidado, proponemos cambiar el foco y decir:

  • ¿Estás cómodo?
  • Hazlo paso a paso.
  • Anda a tu ritmo.
  • Antes de saltar fíjate a dónde vas a caer.
  • Tú puedes.
  • ¿Te sientes seguro?
  • Estoy acá por si me necesitas.
  • ¿Qué vas a hacer después?
  • Fíjate que estés firme.
  • Si quieres te doy la mano.

Así, le damos confianza a los niños para que descubran sus propios límites, desarrollen la autoestima y el autocontrol.

Todos los proyectos que realizamos en Patio Vivo consideran un trabajo con docentes para potenciar una cultura de juego, la buena convivencia, el cuidado de la naturaleza y el uso del patio como un aula abierta.

Seminario I: Paisajes del Aprendizaje

Seminario I: Paisajes del Aprendizaje

Por: Marcial Huneeus

Paisajes del Aprendizaje, el patio escolar como tercer profesor es el Primer Seminario organizado por la Fundación Patio Vivo, el cual se realizó el 26 de septiembre, 2017. Expusieron Isidora Mena (Psicóloga educacional), Ángela Ibáñez (Directora ejecutiva de Patio Vivo), José Quintanilla (Arquitecto) y Rodrigo Pérez de Arce (Arquitecto). Al principal auditorio la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC (FADEU) asistieron más de 150 personas, principalmente del mundo de la educación, la arquitectura y el diseño, y fue visto por streaming por más de 900 personas. Contó con el auspicio de Fundación Mustakis, la colaboración de Valoras UC y el patrocinio de la Escuela de Arquitectura UC.

El patio escolar como un Paisaje del aprendizaje

Ángela Ibáñez presentó el trabajo y la metodología de la Fundación Patio Vivo. Señaló que la noción de Paisaje con que trabajamos proviene del Alemán Landschaft, que comprende la comunidad, el espacio y la cultura. El paisaje escolar en Chile, por lo general es un espacio que no tiene una intención de promover el aprendizaje, sino que es un lugar de tránsito o espera entre una clase y otra.

Distintos indicadores de la realidad nacional permiten situar la transformación del patio escolar en un paisaje de aprendizaje como un eje articulador de buenas prácticas: La Encuesta nacional de violencia escolar muestra que el 33% de los niños se sienten inseguros en el patio; Chile actualmente se encuentra en el 6° lugar mundial en obesidad infantil y en el primer puesto en América Latina; La prueba PISA señala que estamos bajo el rendimiento académico esperado en relación al PIB; Y en todas las Regiones del país estamos bajo los 9 mts2 de áreas verdes que recomienda la OMS. De esta forma, un paisaje del aprendizaje tiene el potencial de incidir en la convivencia escolar, los hábitos de vida saludable, los desempeños académicos dado el carácter sistémico de la educación, y el acceso a áreas verdes.

Posteriormente a partir de tres proyectos realizados por Patio Vivo, Ángela Ibáñez expuso la noción del patio escolar como tercer profesor. Señaló que un Paisaje del aprendizaje transforma un espacio duro y plano en un lugar con diferentes texturas, capas y posibilidades de uso durante las clases y el recreo. Esto ordena las actividades en el recreo, gracias a lo cual los niños se agrupan a partir de diferentes actividades y según sus intereses, abriéndose la gama de juegos y habilidades que se desarrollan en el patio. Asimismo, al existir mayores posibilidades el patio se convierte en un ambiente inclusivo y diverso. También destacó que la elección de los materiales con que se trabaja responde a las características geográficas y culturales de donde está ubicado el establecimiento educacional.

Abriendo la sala de clases para aprender mejor

Isidora Mena, a partir de los conocimientos que las neurociencias nos están entregando sobre el aprendizaje, expuso sobre la necesidad de abrir la sala de clases y desarrollar nuevas metodologías. Señaló que en la actualidad la escuela suele vivir encerrada en sí misma. Mientras el mundo se transforma rápidamente en las aulas ocurren las mismas dinámicas de hace décadas. Nos encontramos ante la necesidad de que las escuelas logren aprendizajes integrales y de calidad, lo cual es un imperativo ético, económico y de sustentabilidad humana, que en Chile tiende a estar entorpecido por varios factores, entre ellos: que los estudiantes y docentes están corporal y mentalmente encerrados. Encerrados en una sala pequeña con alrededor de 40 niños; en un currículum muy extenso, que no permite trabajar en profundidad las temáticas y que estudia lo que ocurre afuera de la sala y de la escuela; y en un patio poco estimulante.

Isidora Mena planteó la enorme riqueza cultural del mundo y la necesidad de llevar esa diversidad al espacio de la escuela y al patio, de modo de que sea un lugar acogedor, estimulante, desafiante y que promueva el aprendizaje a partir de experiencias. Cuando el espacio es acogedor se produce un ambiente resonante, lo que produce un vínculo positivo y se establece una relación de confianza entre compañeros. Esto beneficia directamente los procesos aprendizaje, dado que el niño abre sus sentidos y se predispone a incorporar información, procesarla, usar sus conocimientos y trabajar de forma colaborativa y creativa con sus pares. Señaló que el patio puede ser una sala de clase más amplia, donde se produzcan más aprendizajes. El docente se abre a su creatividad y tiene más alternativas para ofrecer desafíos y responder a las exigencias de siglo XXI.

Asimismo, Isidora Mena se refirió a las posibilidades que ofrece un patio con una intención pedagógica para trabajar habilidades evaluadas por los Indicadores de Desarrollo Personal y Social (IDPS). Hoy los establecimientos educacionales son evaluados y se establece su ranking mediante el SIMCE (67%) y los IDPS (33%). Las distintas dimensiones requieren nuevas estrategias pedagógicas  y son claves para las habilidades del siglo XXI:  Autoestima académica y motivación escolar; Clima de convivencia escolar; participación y formación ciudadana; Hábitos de vida saludables; Identidad de género; Asistencia; y Retención escolar. Un ambiente acogedor de la mano de estrategias y metodologías colaborativas permite desarrollar estas capacidades.

El patio de todos (la ciudad)

José Quintanilla expuso sobre el juego libre en los espacios de la ciudad. Comenzó su ponencia destacando la relevancia de pensar los patios escolares como lugares de juego y aprendizaje. En esa línea mencionó que el primer semestre del 2017, él junto al equipo de Patio Vivo impartieron el curso “Paisajes del aprendizaje, el patio escolar como herramienta educativa”. Planteó la observación como una metodología que permite tener una relación directa con la realidad y elaborar un conocimiento propio. En la observación hay un descubrimiento y una síntesis intencionada de la realidad.

Luego presentó el cuadro Juegos de niños de Pieter Brueghel (1525-1569), donde se detuvo en la creatividad de los niños para transformar los usos de los espacios de la ciudad en función de las necesidades del juego. Posteriormente, a través de una serie de fotografías de Henri Cartier-Bresson, André Kertész y Robert Doisneau, entre otros, donde los niños utilizan el espacio de la ciudad para el juego, fue elaborando su mirada sobre la ciudad como espacio de juego. Señaló que el espacio articula interacciones a partir de los límites, la forma, la ocupación y el movimiento. Las diferentes topografías urbanas, los desniveles, las luces y sombras, los lugares abiertos o cerrados, y la materialidad abren posibilidades diversas para el juego. El espacio, de esta forma, contribuye al encuentro y la interacción con otros, a la liviandad, al desplazamiento, el juego libre y la contemplación. Las interacciones que las personas realizan permiten entender la forma en que el espacio público asume distintos usos y finalidades, dependiendo de la apropiación y su ocupación. 

Tiempo y entretiempo, la clase y el recreo

Rodrigo Pérez de Arce señaló que en el siglo XX se reinventan los conceptos de ciudad, escuela, infancia y también de juego. La escuela es un sistema de ordenación de los espacios y los tiempos, supone un tránsito espacial y temporal. Señala que además la infancia se ha seccionado, ya no se es niño, sino que se es niño de primero básico, segundo, básico, hasta llegar a la universidad. Es decir, nos pasamos gran parte de la vida seccionándonos según curso y edad, lo cual es una categorización relativamente reciente, no más antigua del siglo XVII.

En relación al juego, señala que todos los pueblos siempre jugaron. Para jugar lo que más se necesitan son las ganas, es un instinto irreflenable que se manifiesta en todas las culturas, lo cual fue ilustrado con imágenes de egipcios, griegos y araucanos jugando. Luego Pérez de Arce señaló que el juego es una creación arbitraria que surge por acuerdo entre los participantes. Realizó la distinción entre juego organizado (game) y juego libre (play), donde el primero tiene unas reglas dadas y da paso a todos los deportes, mientras que el segundo se desarrolla libremente a partir de la imaginación de los niños.

Toda apropiación del espacio es un acto político, dónde se puede jugar y dónde no se puede jugar. Cuando no habían playgrounds el espacio de juego era la ciudad, no había donde más jugar. La plaza era un espacio lúdico. Señaló que los espacios específicos con foco en niñez surgen a principios del siglo XX y se comienzan a desarrollar después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reconstruyen las ciudades europeas. Actualmente se ha producido una escisión entre el espacio de lo cívico y el espacio de lo lúdico. La escuela reproduce esto y plantea una polaridad entre la sala y el patio. Por un lado la sala, el espacio de la disciplina, la inmovilidad y el silencio; y por otro el patio, el espacio del movimiento, de una cierta indisciplina y espontaneidad.

Un día en el Forest Kindergarten Robin Hood de Berlín

Un día en el Forest Kindergarten Robin Hood de Berlín

Por: Marcial Huneeus

Tuvimos la oportunidad de compartir todo un día en el Forest Kindergarten Robin Hood. En Brosepark, a las 8:00 am. se reúnen Picco, Greg, David, Marcela, y otros profesores, mientras de a poco comienzan a llegar los niños. En un ambiente muy relajado padres y profesores conversar, mientras los niños juegan libremente en el parque. Los más pequeños tienen alrededor de dos años, los más grande un poco más de seis. A las 8:30 am. se hace un círculo con todo el grupo, unos 40 niños, y se cantan canciones en inglés y alemán, que aluden a la presencia en este mundo y a la conexión con la tierra y las estaciones del año. Todos nos saludamos y se cierra con el verso:

Soy un niño del cielo y de la tierra
Soy un niño del sol, la luna y las estrellas
Soy un niño de luz y amor
Yo me convierto, yo me convierto, yo me convierto en lo que soy.

Luego se hacen grupos de alrededor de 10 niños con dos adultos a cargo. Nosotros acompañamos a los niños mayores, entre 4 y 6 años. Los profesores son Greg y David. Greg es norteamericano y trabaja en el Forest Kindergarten hace tres años. Siempre ha trabajado con niños, pero acá es la primera vez que está a cargo de niños de preescolar. Tiene poco más de treinta años y está muy contento de esta experiencia. De manera informal enseña su lengua materna. Prácticamente todo el tiempo les habla en inglés y los niños de a poco le van respondiendo en el mismo idioma. Hay pocos momentos de instrucciones guiadas, que son en los desplazamientos y en las comidas. Su mirada pedagógica está basada en el aprender haciendo, la exploración y el juego libre.

Nos despedimos de los niños pequeños y caminamos al paradero de buses. En el traslado todos los niños van tomados de la mano. Un profesor adelante y el otro atrás. Si bien estamos alejados del centro de Berlín, hay varios autos y ciclistas circulando. Los niños saben que en este momento deben ser cuidadosos. Nos subimos al bus que nos lleva al Jardín Botánico Volkspark Friedrichshain. El lugar es enorme y muy bien cuidado. Al entrar los niños caminan o corren libremente hacia nuestro punto de encuentro. A medida que avanzamos se ven varios grupos de niños.

Bien adentrados en el parque, nos sentamos y hacemos un círculo. Cada niño comparte en una fuente fruta, frutos secos y comemos la colación. Después los niños juegan libremente, arman pequeñas casitas bajo los pinos y comienza el juego de roles. Se dividen en grupos de tres o cuatro. Algunos niños buscan insectos, otros se recuestan en el pasto. Otro grupo cocina bajo los pinos. Después van a alimentar unos siervos o a subir árboles. La única regla al subir un árbol es que, si pudiste subir tienes que poder bajar, me explica David. Él es el otro profesor, tiene veinte años y lleva dos trabajando en el Forest Kindergarten. El primer año trabajó de forma voluntaria. Después de salir del colegio no estaba seguro qué estudiar y optó por ganar experiencia y le ha gusto mucho el trabajo con niños.

Tras cuatro horas de constante actividad es momento de volver. Caminamos hacia la salida. Los niños todavía tienen energía y ganas de correr. Greg les propone un juego donde arman una fila y el líder, cuando él lo indica, debe ponerse al final de la fila. Así llegamos al paradero. Allí los niños saben que no pueden correr. Al bajarnos del bus, todos de la mano cruzamos la calle. Es la hora del almuerzo, momento en que por primera vez se entra a una sala. Los niños van al baño y se lavan las manos. Luego todos vamos a una gran mesa. Se canta una canción antes de comer y se sirve un delicioso guiso de brócolis, con arroz y ensalada.

Después nuevamente al exterior. Cerca de la sala hay un parque de juegos y nuevamente empieza el juego libre. También hay otros niños. Entre las cuatro y cinco de la tarde llegan los padres a recoger a sus hijos. El día ha estado lleno de actividades, los niños no han dejado de moverse, de saltar, inventar juegos, compartir con niños de otras edades y reírse. Han subido árboles, han buscado bichos en la tierra, han corrido y han estado aprendiendo constantemente de los otros niños. Cada día es una aventura y un desafío.

Durante toda la jornada los niños no necesitaron juguetes, la imaginación les permitió crear lo que querían, cortaron ramas de los árboles que fueron espadas y luego ingredientes de una sopa. El adulto es un compañero que le da seguridad a los niños, si un pequeño se cae al correr, él limpia su herida y lo acoge. No hay instrucciones, no hay nada que no se pueda hacer. De esta manera, a través del movimiento desarrollan su cuerpo y se vuelven niños saludables. A su vez, mediante el juego libre desarrollan su lenguaje, conocen a los otros niños y deciden según sus propios intereses qué hacer, adquiriendo autonomía, autoestima y una serie de capacidades socioemocionales.

Actividad: Malabarismo grupal

Malabarismo grupal

Por: Marcial Huneeus

Edad: de 10 años en adelante.
Participantes:  entre 10 y 25 personas
Requerimientos: 7 a 10 pelotas de malabarismo

Para jugar se necesita organizar a los niños en un gran círculo e ir lanzándoles las pelotas. En un momento todas las pelotas están en el juego, lo que implica que todo el grupo esté concentrado y se produzca el malabarismo grupal. Esta actividad permite visualizar el trabajo en equipo, sitúa a los niños interactuando entre ellos para conseguir un objetivo común. Se necesita que todos lo hagan bien para que el juego tome forma y también ayuda a desarrollar habilidades psicomotoras.

Pasos:

  1. Forme un círculo con todos los niños/as.
  2. Elija un niño/a con la mirada, cuando haya contacto visual le lanza una pelota a las manos. Es muy importante que la pelota sea fácil agarrar.
  3. Pídale a ese niño/a que a su vez elija a alguien con la mirada para lanzarle la pelota. Así hasta que todas las personas han recibido y lanzado la bola, incluido usted. Nadie puede recibir la bola dos veces.
  4. Durante el juego cada integrante recibe de la misma persona y le lanza a la persona que ha elegido.
  5. Una vez que cada integrante sabe de quién recibe y a quién lanza, usted arroja la primera pelota y poco a poco comienza a agregar las seis bolas restantes. Para que resulte bien el juego se requiere mucha atención y coordinación entre los niños/as.  Cuando lo logren, habrán siete pelotas dando vuelta. Cada niño/as recibe y lanza muy seguido.
  6. En caso de que a los niños/as se les caigan las pelotas y el juego se corte, parta de nuevo, pidiendo concentración.
  7. Este juego requiere coordinación y trabajo en equipo. Es muy satisfactorio cuando se logra un constante fluir. Si quiere una mayor dificultad agregue más pelotas.

Vinculación del patio escolar con el aprendizaje

Vinculación del patio escolar con el aprendizaje

Por: Marcial Huneeus

En un establecimiento educacional, los niños y jóvenes aprenden de sus profesores/as en sus diversas asignaturas y también de sus pares. De igual modo, también aprenden de lo que el entorno les ofrece. Si en el patio hay una pirámide de madera los niños/as querrán subirla. Un juego topográfico los invita a dominarlo y, por tanto, a desarrollar su equilibrio y una serie de capacidades motoras. En este sentido, un Patio Vivo es un tercer profesor que modela las acciones de los niños/as y los lleva a aprender desde sus experiencias.

Uno de los focos de la Fundación es transformar el patio en un área verde, lo que permite que los estudiantes tengan el espacio para cuidar el medio ambiente, aprender de la naturaleza y desarrollar hábitos de vida saludable. La naturaleza abre ventanas de exploración y la imaginación comienza a moverse.  El desafío aparece y se activa el impulso innato de los niños/as por aprender y desarrollar sus capacidades. De este modo, se desarrolla el cuerpo y las habilidades socioemocionales. El patio es un lugar para conocer a los otros/as, compartir, adquirir amistades, desarrollar la tolerancia y valorar la diversidad de las personas con que se habita.

Por otro lado, un Patio Vivo genera la posibilidad de que los docentes amplíen sus metodologías. El diseño de los espacios de juego y encuentro es también un aula abierta donde los profesores pueden hacer sus clases y trabajos grupales. Las intervenciones permiten realizar una serie de actividades prácticas, como aprender de los árboles y plantas, medir las alturas y formas, realizar observaciones y dibujar, entre otros. Asimismo, un recreo donde los niños lo pasan bien, construyen amistades, fortalecen sus vínculos y se genera apego escolar, predispone a un mejor aprendizaje en las diversas clases.

Cada patio que hacemos es una bajada del PEI de los distintos establecimientos educacionales. A través de los usos del patio buscamos que los estudiantes desarrollen su autonomía y la capacidad de tomar sus propias decisiones y hacerse cargo de ellas. Si el patio les propone desafíos, desde pequeños los estudiantes tendrán que verse enfrentados a actuar, a tomar riesgos, a ponerse a prueba y a ayudar a sus compañeros. De este modo, de una manera práctica y lúdica van adquiriendo responsabilidades y construyendo comunidad.

 

Ampliar las metodologías desde el patio

Ampliar las metodologías pedagógicas desde el patio

Por: Marcial Huneeus

Frente a los cambios actuales, se hace necesario ampliar las metodologías de enseñanza de modo que los estudiantes sean sujetos activos de su aprendizaje. El espacio, en este sentido, nos abre una serie de posibilidades. El patio escolar puede propiciar nuevas formas de hacer clases y de relacionarse en el recreo. Si el patio escolar es pensado y construido con una intención pedagógica, que considere lugares de encuentro, estructuras de juego y áreas verdes, se transforma en una oportunidad para explorar nuevas formas de enseñanza y de trabajo con los alumnos. De este modo, los niños y jóvenes a través del juego, el juego libre, la interacción, la exploración y de aprendizajes a partir de la experiencia desarrollan capacidades físicas y socioemocionales.

El patio escolar, entendido como un paisaje de aprendizaje, es un tercer profesor que modela las acciones de los niños y los lleva a aprender desde sus experiencias. La naturaleza abre ventanas de exploración, bajo una piedra los niños encuentran tierra húmeda y unos chanchitos, y la imaginación comienza a moverse. El desafío aparece y se activa el impulso innato de los niños y niñas por aprender y desarrollar sus capacidades. De este modo, el cuerpo se desarrolla y las habilidades también.

Aquellas capacidades que no se adquieren en la infancia pueden convertirse en un lastre, en dificultades sociales, motoras, de coordinación, de concentración y, por tanto, de aprendizaje. De igual modo, el patio es también un aula abierta, que permite replantear la metodología de las horas lectivas y buscar nuevas formas de trabajo con los estudiantes. Al tener un espacio contenido donde hacer clases, los estudiantes toman otra disposición, el círculo los reúne, todos se ven las caras y participan. Asimismo, están las condiciones para hacer pequeños grupos de trabajo.

 

El impacto de Patio Vivo en los Indicadores de desarrollo personal y social

El impacto de Patio Vivo en los Indicadores de desarrollo personal y social

Por: Marcial Huneeus

Desde el año 2015, la prueba SIMCE (67%) se complementó con los Indicadores de Desarrollo Personal y Social (33%), de esta forma se comenzó a evaluar la forma en que los establecimientos educacionales abordan el desarrollo socioemocional de los estudiantes. Estos indicadores han visibilizado la necesidad de que las escuelas, colegios y liceos implementen acciones y estrategias sistemáticas para trabajar estas áreas. Patio Vivo, a través de los usos del patio que promueve, busca impactar en dichos ámbitos.

Autoestima y motivación escolar
El diseño de los patios entrega la posibilidad de brindar diversos espacios y alternativas de juego, que acojan a los diferentes niños/as, de modo de ir adquiriendo paulatinamente confianza en sí mismos. Los niños/as pequeños se irán sumando al uso del patio a través del juego libre, desarrollando su equilibrio y seguridad.

Un patio donde los niños/as saben que encontrarán un lugar para ellos les proporciona confianza y los invita a querer estar allí. Toda persona que experimenta que tiene su lugar, que es visto y puede desenvolverse, quiere estar allí, creando sentido de identidad y de pertenencia.

Hábitos de vida saludable
Patio Vivo promueve los hábitos de vida saludable al potenciar la diversidad de juegos que ocurren en un establecimiento educacional, motivando el movimiento corporal y la interacción con la naturaleza.

Participación y formación ciudadana
En el proceso de diseño tenemos una etapa de diagnóstico en que recogemos la mirada de estudiantes y profesores, hacemos capacitaciones posteriores y, si el establecimiento educacional lo requiere, planificamos islas de participación para que la comunidad pueda colaborar en la construcción del patio. Una vez terminado el patio, la participación y formación de los niños/as se da cotidianamente a través del juego, del cuidado y aseo de los espacios, de la resolución de conflictos y del trabajo en equipo.

Clima de convivencia escolar
Un ambiente donde los niños/as y los distintos actores escolares se sientan protegidos e incluidos, ayuda a generar una cultura de respeto y bienestar. Un patio vivo puede ser un factor de cambio que genere nuevas dinámicas y que, por tanto, modifique positivamente el clima de convivencia escolar

Asistencia escolar
Entrar a un establecimiento educacional y encontrarse con un patio vivo y acogedor resulta atractivo tanto para los niños/as como para los apoderados/as y profesores/as. Si a esto sumamos ciertas prácticas de buena convivencia y una diversidad de juegos, se irá construyendo un sentido de pertenencia. Una escuela con estas preocupaciones logra una mayor inclusión, lo cual trae aparejada una mayor asistencia escolar.

Retención Escolar
La retención escolar se logrará en la medida en que los niños/as y jóvenes vayan desarrollando la autoestima, la motivación escolar, ciertos hábitos positivos de interacción, el cuidado por su entorno, la participación, buenos climas de convivencia escolar y una buena disposición para asistir a clases.

Equidad de género

Por lo general, el lugar central de los patios escolares en Chile es la cancha, que es utilizada principalmente por niños de diferentes edades, que juegan fútbol u otro deporte. El diseño de nuestros patios rompe con este modelo, se basa en estructuras polifuncionales que permiten una diversidad de juegos y usos, posibilitando que haya lugar para los intereses de los diversos niños, niñas y jóvenes.

Beneficios del recreo

Beneficios del recreo

Por: Marcial Huneeus

El recreo entrega a los niños y jóvenes un tiempo no definido, que da espacio a sus diferentes caracteres e intereses, posibilitando el juego, el juego libre y la socialización. Un recreo donde los niños lo pasan bien, construyen amistades, fortalecen sus vínculos y se genera apego escolar, predispone a un mejor aprendizaje en las diversas asignaturas. Las pausas entre clases, además, son necesarias para que haya un tiempo para elaborar lo que se está aprendiendo. La mente necesita descansar para predisponerse a los nuevos desafíos. Este tiempo de uso libre entre una actividad y otra es igualmente importante para las diferentes edades, siendo una instancia central del proceso formativo.

La American Academy of Pediatrics propone las siguientes recomendaciones:

  1. El recreo es un descanso necesario en el día para optimizar el desarrollo social, emocional, físico y cognitivo de un niño. En esencia, el recreo debe ser considerado el tiempo personal de un niño, y no debe ser retenido por razones académicas o punitivas.
  2. El procesamiento cognitivo y el rendimiento académico dependen de descansos regulares del trabajo concentrado en el aula. Esto se aplica tanto a los adolescentes como a los niños más pequeños. Para ser eficaz, la frecuencia y la duración de las pausas deben ser suficientes para permitir al estudiante relajarse mentalmente.
  3. El recreo es un complemento, pero no un reemplazo, de la educación física. La educación física es una disciplina académica. Mientras que ambos tienen el potencial de promover la actividad y un estilo de vida saludable, solo el recreo (especialmente el recreo no estructurado) proporciona los beneficios creativos, sociales y emocionales del juego.
  4. El recreo puede servir para contrarrestar el tiempo sedentario y contribuir a los 60 minutos recomendados de actividad moderada a vigorosa por día. Esta norma es fuertemente apoyada por la política de la American Academy of Pediatrics como un medio para disminuir el riesgo de sobrepeso.
  5. Ya sea un recreo estructurado o no estructurado, este debe ser seguro y bien supervisado. Aunque las escuelas deben prohibir los juegos y las actividades que no son seguras, no deben interrumpir el recreo por completo debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad del niño. Las condiciones ambientales, el equipo de juego bien mantenido y los supervisores bien entrenados son los componentes críticos del recreo seguro.
  6. Las interacciones entre compañeros durante el recreo son un complemento único para aprendizaje en el aula. Las aptitudes adquiridas para la comunicación, la negociación, la cooperación, el intercambio, la solución de problemas y la capacidad de resiliencia no sólo son la base para un desarrollo sano, sino también las medidas fundamentales de la experiencia escolar.

COUNCIL ON SCHOOL HEALTH. The Crucial Role of Recess in School: January 2013.  Illinois: American Academy of Pediatrics, 2013.

Más información: http://pediatrics.aappublications.org/content/131/1/183

Actividad: Encuentra a alguien que…

Actividad para hacer en el patio
Juego: Encuentra a alguien que…

Por: Marcial Huneeus

A través de este juego, los niños/as se conocen mejor y pueden trabajar situaciones que estén pasando en el curso. De forma lúdica aprenden a exponer sus ideas en grupos pequeños y en el plenario. Trabajan la memoria y la empatía.

Estudiantes: 10-30
Grupo de edad: Pre-escolar a 5to básico
Duración de la actividad: 15 a 30 minutos
Objetivo: trabajar la convivencia escolar

Instrucciones:
i) Lleve a su curso al patio.
ii) El profesor/a o guía comienza diciendo: “Encuentra a alguien que…” Las opciones son infinitas. Estas son algunas ideas:
– tiene el mismo número de hermanos que tú.
– tiene el mismo color favorito que a tú.
– nació en el mismo mes que tú.
– le gusta la misma música que a ti.
– vive cerca de ti

Si los niños/as se conocen poco:
– tiene el mismo color de pelo que tú.
– es de tu mismo tamaño,
– su nombre empieza con la misma letra que el tuyo, etc.

Haga dos o tres preguntas de modo que los niños se junten con personas distintas. Pueden juntarse en parejas o grupos de tres o cuatro personas.

Una vez que los niños estén con su compañero o en un grupo, propóngales una temática para conversar:
– Si pudieras ser cualquier animal, ¿qué serías y por qué?
– ¿Qué es lo que más te gusta del colegio?
– ¿Qué es lo que menos te gusta?
– Si pudieras tener un poder mágico, ¿qué sería?
– ¿Cómo sabes que alguien es un buen amigo?

Dependiendo del curso se pueden intencionar ciertos temas que sea bueno conversarlos.

Cuando el grupo o la pareja ya conversó sobre una temática, vuelva a separarlos y arme nuevos grupos a través de pregunta: Encuentra a alguien que…

Haga tres o cuatro veces este juego y luego haga un plenario donde los niños cuenten que cosas supieron de sus compañeros y cuenten los temas que conversaron. Decir que contó un compañero es un ejercicio a través del cual trabajan la memoria, les permite ponerse en el lugar de otro y desarrollar la empatía.

Si es con niños pequeños, el objetivo es conversar y conocerse mejor.
Si lo hace con niños de 10 años o más, también puede servir para abordar problemas que haya en el curso.

Actividad: El paso del tiempo

Actividades para hacer en el patio: El paso del tiempo

Por: Marcial Huneeus

El patio es un espacio ideal para enseñar el paso del tiempo, las estaciones y el movimiento de traslación de la tierra. Lleve a los niños al patio a una hora determinada y marquen cuánto miden sus sombras. Luego pídales que dibujen el patio, prestando especial atención a los árboles y a las sombras que se producen en el espacio.

Cada tres semanas haga este mismo ejercicio, a la misma hora lleve a los niños al patio, desde el mismo lugar marcan sus sombras y dibujan el mismo espacio. Según la época del año la sombra será mayor o menor y se apreciaran los cambios que se producen en la naturaleza, la caída de las hojas o el florecimiento.

Procure no ir al mediodía donde la sombra es menor. Puede pedirle al profesor de arte que dibujen el patio en su clase. Pegue en la muralla los dibujos con las semanas de diferencia y converse sobre las diferencias que hay entre ellos.

Los estudiantes tendrán una vivencia desde donde comprender el paso del tiempo, las estaciones y el movimiento de traslación de la tierra y el ciclo solar.

Trabaje con las preguntas:

¿Qué ha pasado?

¿Por qué se produce el cambio?

¿En qué otros fenómenos se manifiesta el movimiento de la tierra?

Luego explique el movimiento de la tierra. En el mes de junio establezca el vínculo entre el solsticio de invierno (el día más corto del año) y el We tripantu, el año nuevo mapuche.

7 Acciones que promueve un patio de aprendizaje

7 Acciones que promueve un patio de aprendizaje

Por: Marcial Huneeus

El patio escolar puede promover que los niños realicen diversos tipos de juegos e interacciones sociales, en contacto con la naturaleza. Estas interacciones contribuyen al desarrollo de sus capacidades físicas, socioemocionales y cognitivas. A continuación, destacamos 7 de las acciones fundamentales que hemos identificado que ocurren en un paisaje de aprendizaje.

Movimiento: El espacio y la naturaleza promueven juegos de movimiento y exploración, invitando a los niños a saltar, trepar, esconderse, subir, bajar y resbalarse. A través del placer del movimiento los niños desarrollan el equilibrio, la musculatura, la motricidad gruesa, la coordinación y diversas destrezas físicas. Los juegos topográficos, desniveles, pirámides, barras, plataformas de diferentes alturas y muros de escalada promueven que los niños y niñas realicen acrobacias, saltos y piruetas. El espacio propone desafíos, que los hacen ponerse a prueba y autorregularse, para irse superando y adquiriendo autonomía y seguridad en sí mismos.

Juegos de roles: los niños pequeños buscan rincones protegidos en el patio donde jugar con otros empleando su imaginación. En una plataforma de madera, sentados en el mulch o escondidos entre las plantas, los niños y niñas pasan a ser otras personas, así mismo los objetos adquieren otros significados que responden a las necesidades del juego. A través de los juegos de roles los niños espejean el mundo que los rodea, recrean el imaginario de los cuentos y otros referentes. Algunos ejemplos de juegos de roles son: a cocinar, al papá y la mamá, al doctor, a los piratas, al supermercado, a las muñecas, al policía, a la profesora, etc. Estos juegos son sumamente importantes en la adquisición de habilidades sociales, la capacidad de empatizar con el otro y de formar amistades

Activación los sentidos: La materialidad del espacio entrega nuevas experiencias sensoriales, mediante el contacto con la tierra, los árboles, las plantas o la madera. Los niños descubren el aroma de las plantas y tienen nuevas experiencias visuales a través de la transformación estética del lugar. Las estaciones del año comienzan a vivenciarse en el espacio. Los juegos musicales también entregan nuevas interacciones y formas de relacionarse al aire libre. Todo esto abre la imaginación de los niños y crea el espacio para que inventen juegos de exploración en torno a estos elementos.

Juegos de construcción: Los niños están ávidos de experimentar y manipular objetos de distintas materialidades y formas, pudiendo lograr estructuras muy elaboradas. La naturaleza es el escenario ideal para construir nuevos espacios. A partir de pequeños objetos construyen un todo, al tiempo que desarrollan la capacidad de concentración, la motricidad fina y aprenden a compartir colaborativamente. El juego de la construcción es un juego arraigado en el presente, que constantemente se vuelve a empezar, con el desafío de lograr una torre más alta, una ciudad, una casa o una construcción más elaborada que la anterior. Cuando los niños van creciendo, este tipo de juegos toma forma en las manualidades (carpintería, tejido, etc.).

Reglas: Junto a los juegos de movimiento se agrega la variante donde los niños aprenden juegos con reglas concretas. Se requiere un mayor grado de abstracción y un acuerdo grupal donde todos deciden cumplirlas. A través de estas actividades se desarrolla el juego social, se forman amistades y se aprende a colaborar con otros. Hay muchos juegos de este tipo, que se vuelven más desafiantes con un patio vivo, como la pinta, el cahipún alemán, la escondida, el pillarse, entre otros, dado que hay más lugares para esconderse, saltar y armar recorridos.

Coordinación: Al tener mayores capacidades y experiencias, los niños se embarcan en juegos que requieren de mayores destrezas físicas. Comienzan jugando a saltar la cuerda, el luche o al elástico, también las niñas suelen jugar en parejas o tríos a secuencias de manos donde cada vez se aplaude más rápido y de forma más elaborada al ritmo de alguna canción. Luego aparecen los diversos juegos de malabarismo, de equilibrio y saltos. En el patio vivo, el espacio se distribuye quedando un lugar para cada tipo juego e intereses de los niños. La coordinación y la destreza física se adquieren a través de la perseverancia de los niños y las posibilidades que brinda el espacio.

Contención: El patio provee de rincones donde los niños pueden reunirse, refugiarse y compartir con sus pares de forma más íntima y contenida. Aquí se puede conversar, contar cuentos e historias, y dar espacio para aquellos niños que quieren recrearse a través de la imaginación y la representación mental. Los elementos a usar pueden ser bancas, una pequeña plataforma donde sentarse o un túnel. De esta manera, comienzan a socializar desde otro lugar y se construye una intimidad. También son lugares propicios para hacer trabajos en grupo, leer o utilizar juegos de mesa.

Red Patio Vivo

Red Patio Vivo
Para potenciar las intervenciones que hacemos en los patios escolares, hemos creado la Red Patio Vivo. Este es un lugar de encuentro entre docentes, paradocentes y directivos de distintos sectores del país, que están usando el patio como una herramienta pedagógica, promoviendo el juego y el contacto con la naturaleza.

La red funciona a través del grupo de Facebook Red Patio Vivo. El equipo de Patio Vivo genera contenido sobre el uso del patio, actividades pedagógicas y comparte información de otras iniciativas. Paralelamente los miembros de la Red suben imágenes y comparten experiencias y actividades que hayan realizado, para co-construir conocimiento.

De este modo, se genera un trabajo entre pares que promueven la utilización del patio como espacio educativo. Los docentes se benefician al ser parte de una red que reflexiona sobre el uso del patio, el quehacer pedagógico y el aprendizaje entre pares. Los estudiantes, a su vez, se encontrarán con docentes que están dialogando con sus colegas, buscando e innovando metodológicamente.

Transformar el patio, un desafío para la educación en el siglo XXI

Transformar el patio, un desafío para la educación en el siglo XXI

Por: Marcial Huneeus

El patio escolar es una variable que en los últimos años ha ido adquiriendo relevancia en el terreno de la educación, visibilizándose su potencial pedagógico. Organizaciones de diferentes países del mundo están trabajando en la misma línea de Patio Vivo para (i) modificar las características de los espacios exteriores de las escuelas, (ii) capacitar a los docentes de modo de propiciar actividades pedagógicas en el patio, (iii) promover el juego y la actividad física e (iv) incentivar el contacto con la naturaleza y la vida saludable. Asimismo, ha aumentado la investigación y la generación de conocimiento mediante seminarios y conferencias sobre estos temas.

Les presentamos algunas de estas organizaciones, sus objetivos y su impacto.

Learning through Landscapes

LTL trabaja en el Reino Unido hace más de veinte años con tres grandes objetivos: transformar la infancia, transformar los espacios y transformar el aprendizaje. Para ello conjugan la intervención de los patios, la formación docente y la investigación. Plantean que los índices de ausentismo y deserción escolar pueden mejorarse realizando un trabajo metodológico que ponga énfasis en el aprendizaje a través de la experiencia y el aprender haciendo. Asimismo, postulan que las actividades al aire libre revitalizan la enseñanza.

En la encuesta National School Grounds Survey, de escuelas que mejoraron sus patios con el apoyo de LTL, el 88 % dijo que el aprendizaje se volvió más creativo y aumentó conciencia ambiental. En relación a la convivencia escolar, el 73% informó que el comportamiento había mejorado, el 64% afirmó que había disminuido el bullying y el 84% observó una mejor interacción social. En cuanto al movimiento de los niños, el 85% señaló que este había aumentado y se había potenciado el juego libre.  www.ltl.org.uk

Playworks

La organización trabaja en todo Estados Unidos, desde hace más de veinte años, promoviendo que todos los niños jueguen durante el recreo, estén activos y se sientan incluidos. A través del juego se busca mejorar la convivencia, desarrollar el cuerpo y las habilidades socioemocionales. El equipo de Playworks trabaja a partir de juegos grupales y actividades deportivas. Gracias al juego en los patios se ha observado una disminución del bullying, los incidentes de violencia, las suspensiones y las expulsiones de los estudiantes. Asimismo, ha mejorado el clima escolar en el general, los profesores reportan una mejora en el comportamiento en clases, aumentando la participación en actividades académicas y la capacidad de los estudiantes para concentrarse en las actividades de clase. www.playworks.org

Boston schoolyard iniciative

Entre 1995 y 2013, BSI transformó los patios escolares de Boston de pavimentos vacíos a centros dinámicos para la recreación, el aprendizaje y la convivencia. Se crearon espacios al aire libre para aumentar la actividad física y promover nuevos enfoques creativos para usar el patio de la escuela para la enseñanza y el aprendizaje. Se intervinieron 88 patios de escuela, beneficiando a 30.000 niños. Los colegios que renovaron sus patios tuvieron un aumento significativo en los resultados de pruebas estatales y pruebas estandarizadas respecto de aquellos colegios que no lo hicieron. Asimismo, se produjo un aumento de la actividad física (100%); mejoró el comportamiento de los estudiantes (63,2%) y se potenció la relación con los padres y la comunidad (73,7%). www.schoolyards.org

 Green Schoolyards America

Esta organización busca transformar el patio en un área verde y fortalecer el movimiento de los niños en el recreo. Sus investigaciones han demostrado que un buen recreo favorece el bienestar de los niños y el rendimiento. Un patio diverso permite el contacto con la naturaleza y la exploración, al tiempo que provee recursos de aprendizaje prácticos, basados en el espacio para estudiantes de todas las edades. Los patios que diseñan son lugares centrados en el niño que fomentan la empatía, la exploración, la aventura, el juego y las oportunidades sociales, al mismo tiempo que mejora la salud, el bienestar y compromete a la comunidad. www.greenschoolyards.org

 Otras iniciativas

Learning and Landscapes
Learning Outside
Children and Nature
The Edible Schoolyard proyect
Bay Tree Design
Evergreen
Playground Ideas
Basurama
International School Grounds Alliance ISGA

Beneficios del juego

Beneficios del juego

Por: Marcial Huneeus

Los niños realizan diversos tipos de juegos e interacciones sociales, a través de las cuales desarrollan diferentes capacidades físicas, cognitivas y socioemocionales. En el contacto con otro se aprende a socializar y se descubren los intereses. Para el aprendizaje el juego es fundamental, dado que los niños se involucran rápidamente y se valida el error como forma de aprendizaje. A través del juego libre los niños toman decisiones,  exploran y ponen a prueba sus destrezas, desarrollando habilidades que no pueden ser enseñadas desde el adulto.

Un recién nacido tiene por delante la larga tarea de aprender nuestra cultura, las formas en que nos relacionamos, las características de nuestra comunidad, los saberes y capacidades físicas para desenvolverse en ella. Desde la primera infancia, los niños se involucran mediante el juego. La sonrisa de la madre estimula al recién nacido, lo mismo sus movimientos y los diversos estímulos que recibe, como olores y texturas. Emmi Pikler plantea la necesidad de que los niños aprendan a través de movimientos libres: “Sus juegos son más variados porque, a partir de posturas escogidas por él y que domina, puede buscar por sí mismo los juguetes; además al hallarse en un equilibrio estable, puede utilizarlos mejor.” (10). Desde temprana edad los niños requieren un entorno que estimule su autonomía, de modo que puedan ir desarrollando sus capacidades.

El juego es una invitación a explorar, enfrentar desafíos, formar amistades, desarrollar habilidades socioemocionales y tomar decisiones. El espacio físico puede abrir posibilidades para el juego y la interacción entre pares o limitarlos. Mientras más alternativas le demos a los niños, más instancias tendrán para desarrollar por sí mismos sus capacidades. Un niño que se ve enfrentado a inventar sus juegos desarrolla su imaginación y creatividad, aprendiendo desde pequeño a disfrutar su tiempo. Esto cobra especial relevancia en una época en que a las personas nos cuesta entretenernos solos y la sensación de aburrimiento es rápidamente llenada a través de las diferentes alternativas que nos ofrece la llamada industria del entretenimiento. En otras palabras, el juego también nos plantea una pregunta en torno a qué queremos hacer con nuestro tiempo.

La importancia del movimiento libre ha sido muy estudiada y promovida para el sano desarrollo: “El juego, en sus múltiples facetas, desempeña un papel fundamental en todas las etapas de la vida y especialmente en el desarrollo físico, social, emocional e intelectual infantil. La importancia del juego se ha reconocido en todas las culturas; se ha estudiado y validado ampliamente en las ciencias humanas y ha quedado demostrada en la práctica en escuelas progresistas de todo el mundo” (Ken Robinson). El juego es clave para que los niños adquieran sus capacidades físicas y motoras. Los niños necesitan un entorno estimulante, que los desafíe físicamente y les permita formar caminos neuronales, hacer conexiones que en el futuro les brindarán flexibilidad y capacidad de adaptación. La alegría y el placer del juego contribuye a la conformación de la autoestima del niño. Además, muchas de las amistades que se forman en la etapa escolar son las que nos acompañarán el resto de la vida.

Bibliografía:  

  • Pikler, Emmi. Moverse en libertad, Desarrollo de la motricidad global. Madrid, Nacera: 2000.
  • Robinson, Ken. Escuelas creativas: la revolución que está transformando la educación. Barcelona, Grijalbo: 2015.